viernes, 12 de octubre de 2012

Qué eligen los latinoamericanos para una comida al paso!

Desde el choripán en Buenos Aires hasta las arepas venezolanas, recorrido por un mercado de US$ 127.000 millones. Empanadas, arepas, perros calientes, hamburguesas, shawarmas, tacos, quesadillas, sándwiches, anticuchos y pizzas forman parte de una larga lista de la comida que cualquier transeúnte se puede encontrar por las calles de América Latina. 

Ya sea desde un carrito, un puesto o un negocio establecido, la “comida al paso” funciona como una radiografía de las costumbres gastronómicas de cada país. Pero este tipo de comida es mucho más que ingredientes. Los hábitos de alimentación en la calle generan negocios por unos US$ 127.000 millones anuales, según el estudio “Truth about street” del grupo de comunicación McCann Worldgroup. Así, el informe revela que una comida al paso (on the go) cuesta en promedio unos 5 dólares. Al proyectar el gasto promedio de US$ 15 por semana –tres ocasiones de consumo en ese periodo- el estudio muestra que “el consumidor de las clases C y D gasta US$ 720 anuales”. En total, la población trabajadora de clase media del continente es de 177 millones, lo que arroja la cifra millonaria. 

La encuesta se realizó a 12.000 personas en 25 ciudades de 18 países de la región, sobre sus hábitos alimenticios y gastos de consumo en la calle. Si los números promedian en la región, sus ingredientes dan un pantallazo de la gastronomía. La presencia fuerte de los plátanos se da en Centroamérica y el Caribe, mientras que las papas son típicas de la región andina. En Brasil, la mandioca se encuentra como ingrediente en muchas comidas, mientras que en la Argentina, Uruguay y Paraguay es tierra de carne vacuna. El maíz reina en México y América Central. En Buenos Aires, el 73,5% de los puntos de venta son puestos. La fritura y los hidratos de carbono son los preferidos a la hora de comer en la calle, con una gran presencia de empandas, hamburguesas (US$ 2,5 las más económicas) y panchos, una salchicha entre dos panes. 

Lo más famoso es el choripán, un chorizo asado a la parrilla que se sirve en pan francés. En cambio, Chile es conocido por el completo –un sándwich con chucrut, tomate y salchicha- y el italiano, un hot dog con palta, que pueden costar entre US$ 1,20 y US$ 2,20 según el lugar. El panorama de Santiago de Chile se completa con los carritos que venden empanadas de queso frito, sopaipillas (una masa de harina de trigo frita), pizzetas, sándwiches como el chacarero –carne, porotos verdes, tomate y ají verde- y los lomitos, compuesto por carne de cerdo y mayonesa. Si la comida es buena, chilenos y argentinos no le prestan mucha atención a las condiciones de higiene. Sin embargo, los chilenos reconocen que la comida sana no se encuentra en la calle. 

Los carritos dominan el panorama de comidas callejeras en Caracas, y ofrecen shawarmas, pepitos –pan francés que se abre al medio y se rellena con carne- y también “los perros”, parecidos a los panchos de Buenos Aires. Por lo general, estas tres opciones venezolanas se rellenan con repollo, lechuga, jamón, tocino, palta, cebolla y salsas y, sobre todo, hamburguesas. En los puestos se fríen empanadas de pollo, papa y carne que pueden costar entre 1,8 a 3,7 dólares. La arepa –un pan plano de harina de maíz relleno- también es una comida popular en la ciudad. El 43% de los encuestados en México DF come más de una vez por semana en la calle. Las opciones alimenticias parecen no terminar nunca en la capital, ya que hay puestos y carritos en cualquier hora del día. Los tacos (menos de un dólar cada uno) y quesadillas (1 a 2 dólares) pisan fuerte, y aquí los sándwiches no son dulces, pero se llaman tortas. También se pueden encontrar hamburguesas, hot dogs y un plato más chico son las tostadas de camarón.

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